Megatragedia en Japón. Millones de historias surgen con este cuasiapocalipsis. Aquí dos seres conectados fuertemente con ese país desde Monterrey. Agradezco a ambos su confianza para publicar sus testimonios.
Periódico El Norte/15 marzo 2011
Shinji Hirai
Fue tal vez la experiencia de vivir lejos de su país lo que llevó a Shinji Hirai, japonés que radica en Monterrey, a pensar en quienes en Japón tendrían serias dificultades con el idioma a la hora de enfrentar el terremoto.La noche del jueves, horas antes de la tragedia, este antropólogo social que vive en México desde hace 13 años se enteró en internet de la alerta de tsunami, por lo que de inmediato se puso en contacto con su familia, que vive en Tottori, al occidente de la isla, lejos de la devastación.También comenzó a buscar y a compartir en Facebook los manuales en diferentes idiomas con acciones a tomar antes, durante y después de un temblor en la isla."Mandé el link (la liga) de medidas de seguridad a un amigo mexicano que vive en Tokio y también a través de amigos que posiblemente tienen amigos extranjeros en Japón", cuenta con perfecto español el investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social."Porque hay un manual de medidas de protección en japonés, pero no es fácil encontrar el manual en otros idiomas, entonces traté de contribuir encontrando los manuales en diferentes idiomas en internet".Shinji tiene el reporte de que su familia está bien. A la comunidad agradece las palabras de apoyo."Recibí estos días comentarios de mis amigos mexicanos y de otros países. Esos comentarios sí nos ayudan mucho para mantenernos fuertes".
María Fernanda González
Profesora mexicana en la Universidad de Waseda, en Tokio, visitaba a sus familiares en Monterrey cuando ocurrieron el sismo y tsunami.Libró el terror y su devastación, pero no la angustia que padeció al no saber nada de quien sí estaba allá, su esposo, el danés Rasmus Bertelsen, profesor de la Universidad de las Naciones Unidas.Aunque el fuerte terremoto y sus réplicas alcanzaron la zona donde viven en la bahía de Yokohama, al sur de Tokio, él está bien físicamente.La alerta y el pánico obligaron a Rasmus a adelantar un viaje ya programado a Montreal, en donde hoy espera reunirse con María Fernanda, egresada de la UDEM y del Tec."Mi marido no se dio cuenta de la magnitud hasta que vio nuestro departamento. Ahí fue cuando dijo: 'Pude haber muerto'", expresa ella, originaria de Chihuahua y profesora a distancia de la Universidad Virtual del Tec."En la última comunicación que tuve con él, estaba llorando, con miedo, y vaya que los escandinavos son poco expresivos. Me planteó el término miedo, sale con miedo del país".En Montreal ambos decidirán si regresan o no a Japón, en donde además del trabajo, han hecho amigos."No sabemos si vamos a regresar, estamos con incertidumbre", comenta con claro dolor."He hecho amigos japoneses y me puede mucho, mucho, porque están con el alma desierta y una angustia terrible".
Periódico El Norte/15 marzo 2011
Shinji Hirai
Fue tal vez la experiencia de vivir lejos de su país lo que llevó a Shinji Hirai, japonés que radica en Monterrey, a pensar en quienes en Japón tendrían serias dificultades con el idioma a la hora de enfrentar el terremoto.La noche del jueves, horas antes de la tragedia, este antropólogo social que vive en México desde hace 13 años se enteró en internet de la alerta de tsunami, por lo que de inmediato se puso en contacto con su familia, que vive en Tottori, al occidente de la isla, lejos de la devastación.También comenzó a buscar y a compartir en Facebook los manuales en diferentes idiomas con acciones a tomar antes, durante y después de un temblor en la isla."Mandé el link (la liga) de medidas de seguridad a un amigo mexicano que vive en Tokio y también a través de amigos que posiblemente tienen amigos extranjeros en Japón", cuenta con perfecto español el investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social."Porque hay un manual de medidas de protección en japonés, pero no es fácil encontrar el manual en otros idiomas, entonces traté de contribuir encontrando los manuales en diferentes idiomas en internet".Shinji tiene el reporte de que su familia está bien. A la comunidad agradece las palabras de apoyo."Recibí estos días comentarios de mis amigos mexicanos y de otros países. Esos comentarios sí nos ayudan mucho para mantenernos fuertes".
María Fernanda González
Profesora mexicana en la Universidad de Waseda, en Tokio, visitaba a sus familiares en Monterrey cuando ocurrieron el sismo y tsunami.Libró el terror y su devastación, pero no la angustia que padeció al no saber nada de quien sí estaba allá, su esposo, el danés Rasmus Bertelsen, profesor de la Universidad de las Naciones Unidas.Aunque el fuerte terremoto y sus réplicas alcanzaron la zona donde viven en la bahía de Yokohama, al sur de Tokio, él está bien físicamente.La alerta y el pánico obligaron a Rasmus a adelantar un viaje ya programado a Montreal, en donde hoy espera reunirse con María Fernanda, egresada de la UDEM y del Tec."Mi marido no se dio cuenta de la magnitud hasta que vio nuestro departamento. Ahí fue cuando dijo: 'Pude haber muerto'", expresa ella, originaria de Chihuahua y profesora a distancia de la Universidad Virtual del Tec."En la última comunicación que tuve con él, estaba llorando, con miedo, y vaya que los escandinavos son poco expresivos. Me planteó el término miedo, sale con miedo del país".En Montreal ambos decidirán si regresan o no a Japón, en donde además del trabajo, han hecho amigos."No sabemos si vamos a regresar, estamos con incertidumbre", comenta con claro dolor."He hecho amigos japoneses y me puede mucho, mucho, porque están con el alma desierta y una angustia terrible".
Comentarios
Publicar un comentario