Reconozco que el 8 de marzo no felicité a ninguna mujer por tratarse de una fecha que va más allá de una rosa o de un piropo. Se trata de una lucha por la igualdad que no sólo las atañe a ellas, sino también a nosotr@s. A continuación las historias que brevemente trabajé de cuatro de las muchas mujeres que trabajan por la equidad.
Patricia Basave, tejedora
Para Patricia Basave, fundadora de Tejedoras de Cambios, la mujer es clave para lograr un México de paz, ética y cultura ciudadana.
"Si viene un cambio, será a través de la mujer. Las mujeres somos las que nos estamos poniendo las pilas para decir: 'Esto no puede seguir así, tiene que cambiar'", comenta la catedrática universitaria.
Tejedoras de Cambios son mujeres de 40 a 65 años con un espacio para enfrentar el desazón en la vida que traen consigo situaciones como el nido vacío, la menopausia o la independencia de los hijos.
Al considerarse partidaria del feminismo colaborativo, no agresivo, Basave piensa que la difusión de una ética femenina en la que el eje central es la ayuda a los demás puede multiplicar el bienestar social.
"La mujer madura es la más consciente y responsable, y desgraciadamente la más excluida".
A Tejedoras les falta de un espacio para la formación de más mujeres... ¿quieres ayudarlas? Contacto: http:// tejedorasdecambio.org.
La valiente Consuelo Morales
Ni las amenazas que trae consigo la defensa de los derechos humanos han mellado la fuerza que la hermana Consuelo Morales deposita en la misión que inició hace casi 20 años contra las arbitrariedades cometidas por quienes se supone imparten justicia.
La lucha de esta religiosa de la Congregación de Nuestra Señora la realiza a través de Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos (CADHAC).
"Es doble o triplemente más difícil nuestro trabajo, que si fuera hecho por un hombre", dice Morales, al recordar a Marisela Escobedo, la mujer asesinada en Chihuahua cuando pedía aplicar la justicia al asesino de su hija.
"La mujer que es la que da la vida y la defiende, cuando sigue luchando por la vida, pareciera ser que se toma como amenaza al sistema establecido y mejor la eliminan".
Para ella no es casualidad que sean más mujeres las que luchan por los derechos humanos.
"Derechos humanos abarcan no sólo acciones como abusos policiales o tortura, también el derecho a la educación, a un ambiente sano, a todo lo que favorece la vida".
Arena
Lo que nueve mamás comenzaron hace 12 años para ayudar a sus hijos con autismo es hoy el fuerte soporte para niños y niñas de 120 familias que han tenido que afrontar este síndrome.
La Asociación Regiomontana de Niños Autistas o Arena es una organización creada por mujeres con apoyo de hombres, dice María Elena Peña, directora y fundadora.
"No entendíamos muchas cosas, a pesar de que las fundadores somos profesionistas; en ese momento éramos amas de casa. Habíamos estudiado una carrera, pero nos dedicábamos a la familia. Recibimos mucho apoyo de los esposos".
El objetivo de Arena es lograr el mayor grado de independencia de los hijos con autismo.
"Normalmente, en una familia regular, los hijos se van; en estas familias el hijo se va a quedar y dependerá de ti toda la vida. Entre más independiente lo hagas tú cuando el niño es pequeño, es menos el tiempo que va a necesitar de ti a futuro", comenta Peña.
Carmen y las mujeres indígenas
En su tarea de promover la cultura de la comunidad indígena que forma parte del mosaico étnico regio, pero que frecuentemente no es tomada en cuenta, la antropóloga Carmen Farías creó la asociación Zihuame Mochilla (mujeres con esperanza, en náhuatl).
"Ser mujer indígena en México tiene una triple dificultad: ser mujer, indígena y pobre", dice Farías. "Esto te lleva a una triple condición de discriminación y desventaja en una sociedad en donde lo indígena es invisibilizado".
En México, dice, se alaba lo indígena en el marco de lo prehispánico, pero aparece el repudio y el estigma cuando se trata de la coexistencia con esta población en calles y colonias marginadas.
Con sus proyectos, que promueven el rescate, respeto y riqueza cultural de los grupos indígenas establecidos en la Ciudad, ella busca vencer los esquemas que dictan el "deber ser" de la mujer.
"A la mujer se le ha visto en función del hombre, como esposa de, hermana de, hija de, y no a ella como persona, y eso es por lo que luchamos, porque la mujer sea visible por ella misma".
Patricia Basave, tejedora
Para Patricia Basave, fundadora de Tejedoras de Cambios, la mujer es clave para lograr un México de paz, ética y cultura ciudadana.
"Si viene un cambio, será a través de la mujer. Las mujeres somos las que nos estamos poniendo las pilas para decir: 'Esto no puede seguir así, tiene que cambiar'", comenta la catedrática universitaria.
Tejedoras de Cambios son mujeres de 40 a 65 años con un espacio para enfrentar el desazón en la vida que traen consigo situaciones como el nido vacío, la menopausia o la independencia de los hijos.
Al considerarse partidaria del feminismo colaborativo, no agresivo, Basave piensa que la difusión de una ética femenina en la que el eje central es la ayuda a los demás puede multiplicar el bienestar social.
"La mujer madura es la más consciente y responsable, y desgraciadamente la más excluida".
A Tejedoras les falta de un espacio para la formación de más mujeres... ¿quieres ayudarlas? Contacto: http:// tejedorasdecambio.org.
La valiente Consuelo Morales
Ni las amenazas que trae consigo la defensa de los derechos humanos han mellado la fuerza que la hermana Consuelo Morales deposita en la misión que inició hace casi 20 años contra las arbitrariedades cometidas por quienes se supone imparten justicia.
La lucha de esta religiosa de la Congregación de Nuestra Señora la realiza a través de Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos (CADHAC).
"Es doble o triplemente más difícil nuestro trabajo, que si fuera hecho por un hombre", dice Morales, al recordar a Marisela Escobedo, la mujer asesinada en Chihuahua cuando pedía aplicar la justicia al asesino de su hija.
"La mujer que es la que da la vida y la defiende, cuando sigue luchando por la vida, pareciera ser que se toma como amenaza al sistema establecido y mejor la eliminan".
Para ella no es casualidad que sean más mujeres las que luchan por los derechos humanos.
"Derechos humanos abarcan no sólo acciones como abusos policiales o tortura, también el derecho a la educación, a un ambiente sano, a todo lo que favorece la vida".
Arena
Lo que nueve mamás comenzaron hace 12 años para ayudar a sus hijos con autismo es hoy el fuerte soporte para niños y niñas de 120 familias que han tenido que afrontar este síndrome.
La Asociación Regiomontana de Niños Autistas o Arena es una organización creada por mujeres con apoyo de hombres, dice María Elena Peña, directora y fundadora.
"No entendíamos muchas cosas, a pesar de que las fundadores somos profesionistas; en ese momento éramos amas de casa. Habíamos estudiado una carrera, pero nos dedicábamos a la familia. Recibimos mucho apoyo de los esposos".
El objetivo de Arena es lograr el mayor grado de independencia de los hijos con autismo.
"Normalmente, en una familia regular, los hijos se van; en estas familias el hijo se va a quedar y dependerá de ti toda la vida. Entre más independiente lo hagas tú cuando el niño es pequeño, es menos el tiempo que va a necesitar de ti a futuro", comenta Peña.
Carmen y las mujeres indígenas
En su tarea de promover la cultura de la comunidad indígena que forma parte del mosaico étnico regio, pero que frecuentemente no es tomada en cuenta, la antropóloga Carmen Farías creó la asociación Zihuame Mochilla (mujeres con esperanza, en náhuatl).
"Ser mujer indígena en México tiene una triple dificultad: ser mujer, indígena y pobre", dice Farías. "Esto te lleva a una triple condición de discriminación y desventaja en una sociedad en donde lo indígena es invisibilizado".
En México, dice, se alaba lo indígena en el marco de lo prehispánico, pero aparece el repudio y el estigma cuando se trata de la coexistencia con esta población en calles y colonias marginadas.
Con sus proyectos, que promueven el rescate, respeto y riqueza cultural de los grupos indígenas establecidos en la Ciudad, ella busca vencer los esquemas que dictan el "deber ser" de la mujer.
"A la mujer se le ha visto en función del hombre, como esposa de, hermana de, hija de, y no a ella como persona, y eso es por lo que luchamos, porque la mujer sea visible por ella misma".
Comentarios
Publicar un comentario